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Economistas proyectan crecimiento de 10% del PIB venezolano e inflación de 174% en 2026

Cálculos presentados en la UCAB por Tamara Herrera, Asdrúbal Oliveros y Jesús Palacios estiman que la producción de crudo subirá a 1,22 millones de barriles por día y los ingresos por exportación de crudo aumentarán a $21,2 millardos, lo que inyectará un 58% más de divisas en el sistema financiero. Aun así, indicaron que disminuir la brecha cambiaria será el gran desafío. El tipo de cambio oficial cerraría en Bs. 791 por dólar

La economía venezolana, con una inflación interanual de 565% al cierre de 2025, podría crecer 10,4% en 2026 y registrar una disminución en la variación de precios hasta ubicarse en 174%, según estimaciones y proyecciones de economistas reunidos en el foro «Perspectivas Económicas 2026», organizado por la Escuela de Economía de la UCAB.

La presidenta de la firma Síntesis Financiera, Tamara Herrera, y los consultores empresariales Asdrúbal Oliveros y Jesús Palacios coincidieron en que los cambios apresurados en la dinámica política, aún en desarrollo tras los sucesos del 3 de eneromodificaron positivamente las expectativas sobre el comportamiento de la economía nacional, marcada por la dependencia de los ingresos petroleros –que representan hasta 30% del Producto Interno Bruto (PIB)–.

Sin embargo, indicaron que se mantienen los urgentes desafíos para disminuir la inflación, así como la brecha cambiaria, frente a una devaluación que en 2025 se ubicó en 700%.

Producción petrolera podría crecer 30%

Las expectativas sobre el aumento de los ingresos de Venezuela en 2026 están atadas a la producción petrolera. De ahí la importancia que tiene, de acuerdo con Jesús Palacios, el cambio en la matriz de ingresos por exportaciones de crudo, marcado ahora por una mayor fuente de recursos provenientes de Estados Unidos y no de Asiasin plazos de pago irregulares ni descuentos de entre 15% y 20%, como imponía la dinámica en 2025.

«53% de las exportaciones petroleras iban a Asia en 2025, cerca de 25% iba a operadores independientes que, en buena medida, terminaban yendo al mercado del sudeste asiático, y apenas 22% iba a Estados Unidos que, además, se cobraba en barriles de crudo y no se permitían pagos en efectivo. Ahora lo que estamos proyectando es que 70% de los ingresos vendrían de operaciones hacia Estados Unidos, cerca de 10% a Europa; 10% a China y 10% a India», mencionó el profesor de la UCAB.

El economista detalló que la producción petrolera venezolana podría crecer 30% durante 2026, dado los acuerdos con Estados Unidos. En 2025 el incremento registrado fue de 12%.

La firma Síntesis Financiera estima que la producción de crudo en 2026 puede llegar a 1,22 millones de barriles diarios y en 2027 a 1,51 millones de barriles de petróleo por día. En diciembre de 2025, la exportaciones de crudo estaban por debajo de los 600.000 barriles diarios.

«Este país puede llegar a una producción de 1,5 millones de barriles diarios con inversiones razonablemente moderadas, pero a partir de ahí hay que poner músculo. La aplicación de la Ley de Hidrocarburos, que tiene un espacio de discrecionalidad muy importante, va a ser crucial. Todo lo que funcione bien en estos dos años es lo que puede hacer que funcione bien después», comentó Tamara Herrera.

De acuerdo con Asdrúbal Oliveros, con un esquema de licencia ampliada de Chevron, la restitución de operaciones a las empresas Repsol, ENI y Maurel & Prom, y la eliminación de la opacidad y de los descuentos por sanciones, la producción petrolera venezolana se puede ubicar, en el cierre de 2026, en 1,32 millones de barriles diarios.

Crecimiento económico: el efecto expansivo del petróleo

Oliveros consideró que el comportamiento positivo en la producción petrolera generará un «efecto expansivo» sobre toda la economía, que ha estado signada por una profunda contracción en los últimos 15 años.

Las estimaciones de Síntesis Financiera apuntan a que el  crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) total del país se ubicaría en 10,4% en 2026, impulsado por el PIB petrolero, que aumentará 17,9% en 2026. 

En el caso del PIB no petrolero, la firma calcula un repunte de 8% en 2026, con un estimado de 6,5% de aumento en el consumo privado.

«El optimismo está justificado por la nueva realidad geopolítica, pero el éxito depende de la ejecución precisa de las reformas y el cumplimiento de las condiciones establecidas«, mencionó Oliveros.

De acuerdo con el economista,  los sectores relacionados con la reactivación de infraestructura crítica asociada a la industria de hidrocarburos serán los más beneficiados durante este año.

«Venezuela perdió su capacidad de gestionar libremente sus ingresos. Ahora el grueso de nuestro flujo de ingresos es tutelado por Estados Unidos. Ese flujo va a ser controlado y su capacidad de distribuirse va a estar acordada con Estados Unidos. Hay dos fondos muy importantes: uno  social, que va para infraestructura hospitalaria y acceso a medicinas, y otro de infraestructura, donde el tema eléctrico es un punto fundamental. Este año es muy probable que comencemos a  ver una recuperación en el tema eléctrico«.

Apuntó que si la tendencia de estabilización institucional se mantiene,  en los próximos años la dinámica generaría el repunte de sectores como construcción, manufactura y, por supuesto, en la industria petrolera.

Mayor flujo de divisas, presión cambiaria persistente

Los cálculos presentados por Asdrúbal Oliveros indican que ingresos totales que recibiría Venezuela en 2026 suman casi $26.000 millones frente a los aproximadamente $17.000 millones que el país recibió en  2025; los egresos totales estimados serán de $18.000 millones este año.

«Para 2026 se proyecta un aumento tanto de los ingresos petroleros como de los ingresos totales. Si bien lo egresos crecerían respecto a 2025, se mantendrían por debajo de los ingresos esperados del año», puntualizó Oliveros.

Como consecuencia, el flujo de divisas hacia el mercado cambiario será mucho mayor.   Tamara Herrera detalló que,  con una recaudación petrolera estimada en $8.018 millones, más del doble (134%) con respecto a los $3.429 millones obtenidos en 2025, la oferta promedio mensual de divisas podría llegar a unos $579 millones para un total aproximado de $6.947 millones en 2026.

«La recaudación petrolera mejora ostensiblemente. Si le quitas el financiamiento monetario, es decir, la porción pagada con dinero del Banco Central de Venezuela, la caída en 2025 fue de 20% y eso explica parte de la crisis cambiaria que tuvimos en el año. La oferta de divisas canalizada en 2025, incluyendo las subastas de USDT, bajó a $5.432 millones, una caída de 29% con respecto a 2024. En 2026 tendríamos una recuperación», explicó Herrera. 

Sin embargo, la presión cambiaria no cederá, al menos no totalmente.  «Al tener un flujo de ingresos superior al del año pasado, deberíamos esperar menos presión cambiaria, no que va a desaparecerEste país siempre ajusta por la tasa de cambio. Por supuesto, los ritmos de depreciación van a moderarse: eso dependerá del flujo de ingresos y del diseño del esquema», dijo Oliveros.

El también consultor financiero destacó que el tipo de cambio de las subastas en el mercado cambiario debería reflejarse en la cotización que publica el BCV.

«Eso no está ocurriendo. Te estás manteniendo, como en el pasado, con una tasa sostenida artificialmente por razones no económicas y así no vas a estabilizar el mercado cambiario, por más que tengas millones de dólares adicionales. Cuando el tipo de cambio se parezca al de la calle, la brecha se va a reducir y todas las distorsiones van  a empezar a desaparecer», agregó Oliveros.

«La brecha cambiaria es mortal»: el dólar podría rozar los Bs.800

Precisamente, el diferencial cambiario constituye uno de los mayores desafíos macroeconómicos de Venezuela, debido a las distorsiones que genera en el mercado de bienes y servicios. Cálculos de Síntesis Financiera reflejan que 2025 culminó con un tipo de cambio oficial con un incremento de 479%,  mientras que en el llamado mercado paralelo el aumento fue de 772%.

«La brecha cambiaria cerró en 92%. Es el factor descapitalizador y recesivo más importante que existe. La devaluación es inflacionaria, pero la brecha cambiaria es mortal», afirmó Tamara Herrera.

Luego de los sucesos del 3 de enero y frente a los niveles de incertidumbre por la estrategia de la administración del presidente Donald Trump, centrada en una fase de estabilización, recuperación y transición, Herrera puntualizó que «se necesita la estabilidad cambiaria y la política».

«Si se logra sostener esas dos cosas, puedes asegurar que estás encaminando la fase de estabilización que se requiere para iniciar todo lo que hace falta», añadió. 

La brecha cambiaria promedio trimestral proyectada en 2026 por Oliveros muestra un descenso de 40,5% a 4,9% entre el primer trimestre y el cuarto trimestre de 2026.

«Esperamos un incremento del flujo de divisas de 58% anual respecto al escenario base de 2026 y un salto de 69,7% respecto a 2025. Eso llevaría a una reducción de la brecha cambiaria de forma gradual mientras se nivelan las expectativas del mercado», añadió el economista.

La cotización del tipo de cambio oficial podría cerrar 2026 en 791 bolívares por dólar, una variación de 162% frente a 2025, mientras la tasa del mercado no oficial tendría una variación de 54% con respecto a 2025 y se ubicaría en 890 bolívares por dólar.

Inflación de tres dígitos no cede

La economía venezolana cerró 2025 en el «vestíbulo de la hiperinflación», resaltó Herrera, debido a una inflación interanual superior a 500%. No obstante, la proyección de inflación en 2026 se ubica en 174%, según cálculos de Síntesis Financiera, con una caída que en 2027 podría ubicarse en 42% y una variación de precios mensual de 61%.

«Ya en enero estábamos en un inflación que se acerca a 60%. Eso es una hiperinflación. Venezuela ya está en hiperinflación. Si hay un país con una inflación superior a 500%, deberíamos hablar de hiperinflación. Claro, no es la hiperinflación de 2017, que vino con escasez y con una dinámica compleja. Aquí lo que espero que ocurra es que alcancemos ese pico y con el paso del tiempo vaya descendiendo. Desde la perspectiva macroeconómica, los temas prioritarios son inflación y tipo de cambio», señaló por su parte Oliveros.

De acuerdo con Jesús Palacios, los sectores con mayor inflación en dólares en 2025 fueron equipamiento del hogar (66%); alimentos y bebidas no alcohólicas (49%) y esparcimiento cultura (50%).

«A los tres sectores con mayor inflación en dólares les siguen servicios del hogar (37%) y salud (35%)», precisó el economista, quien añadió que el costo de la canasta básica equivale a 550 dólares frente a un ingreso promedio que equivale a 270 dólares.

Una ventana para el crédito

Jesús Palacios incluyó en su intervención una consideración vinculada con el crédito en Venezuela y precisó que un incremento en la cartera de crédito dependerá, entre otros factores, de la estabilidad cambiaria durante el primer semestre de 2026.

«Si se logra reducir el diferencial cambiario un 20% y se mantiene estabilidad en el flujo de divisas durante el primer semestre, vamos a ver una reducción gradual del encaje legal, pero también un aumento de los depósitos en la banca, que es la materia prima para que los bancos puedan prestar. Si es así, veríamos un incremento de la cartera de crédito, pero hacia 2027, a más de 10 puntos del PIB, 5 veces su valor actual», añadió el economista.

Los niveles promedio en América Latina son de casi 50% del PIB en crédito, según precisó Palacios, lo que implica un largo camino para que Venezuela alcance a sus pares en la región.

Aumento de ingresos de los trabajadores vía bonos

Pese a los mayores ingresos por concepto de exportación petrolera, Asdrúbal Oliveros apuntó que el Gobierno continuará con la dinámica de aumentar los bonos ya conocidos mediante la asignación del sistema Patria, sin hacer ajustes importantes en el salario mínimo oficial.

“No tienes manera de pagarle bien a un trabajador público, no hay ingreso para eso, con una nómina que se estima en, más o menos, 2.000.000 de empleados públicos y 4.000.000 de pensionados. El Estado, tal como está, no puede pagar buenos sueldos. No hay manera. En el sector público hace falta una reforma del Estado. Lo que vamos a ver de cara a mayo, o antes, es que el Gobierno va a decretar un aumento en los bonos que ya se conocen», dijo Oliveros. 

De acuerdo con cálculos de Síntesis Financiera, los bonos que el Gobierno asigna mediante el sistema Patria ($9,2 millardos) representan 47% del gasto público interno.   

«El gasto público (unos $19 millardos en 2025) contiene 47% de partidas indexadas y su importancia crece con la devaluación», agregó Herrera.

Entender la complejidad de los procesos económicos 

En la presentación del foro, el rector de la UCAB, Arturo Peraza, S. J., destacó que a la universidad le corresponde liderar la comprensión de las transformaciones en el ámbito económico y político.

«En la medida en que se dan procesos políticos, se dan procesos económicos. Entender esa complejidad es parte de lo que tenemos que hacer como universidad. Si no entendemos los procesos complejos que están sucediendo en la fase económica, no entenderemos lo que está sucediendo en lo político», dijo Peraza.

Por su parte, el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCAB, Ronald Balza, apuntó que la iniciativa del evento busca rescatar espacios para el intercambio, el debate, el análisis y la información en torno a la dinámica económica del país, en un contexto de restricciones en el que no hay datos oficiales.

«Quiero hacer un reconocimiento por la información tan valiosa que han traído y que han compartido con nosotros. Un país en el que pasan 10 años sin que se conozca la Ley de Presupuesto es un país en el que no hay una rendición básica. La democracia se ejerce cuando hay rendición de cuentas, que no esté prohibido tener conocimiento sobre lo que ocurre en el país», añadió Balza.

Los interesados en escuchar la grabación completa del foro «Perspectivas Económicas 2026», organizado por la Escuela de Economía de la UCAB, pueden hacer clic en este enlace:

https://economia.ucab.edu.ve/foro-perspectivas-2026/

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