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¿Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación amenaza la innovación y desarrollo productivo de Venezuela?

En Simposio realizado en la UNIMET

Destacados  representantes del sector académico y científico nacional se reunieron para exponer  y discutir el impacto que ha tenido, la aplicación de la LOCTI, aprobada desde el pasado 2010

En promedio, la producción científica de la Universidad Central de Venezuela, Universidad de Los Andes, Universidad del Zulia y Universidad Simón Bolívar ha caído 46%. 

(Caracas – Especial).- El pasado 24 de octubre se llevó a cabo el simposio Políticas Públicas e Instrumentos para la promoción de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación en Venezuela, evento organizado por la Universidad Metropolitana (UNIMET) con la presencia de connotados representantes de la investigación y docencia, quienes analizaron los efectos que ha tenido la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI) y alertaron de su impacto negativo para el desarrollo del  país.

El evento auspiciado por la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (ACFIMAN), la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (ASOVAC), la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat y la Fundación de Investigación y Desarrollo de la Universidad Simón Bolívar; abordó varios puntos clave, entre ellos, la situación de la producción científica en una década y con las diferentes LOCTI, la naturaleza de los proyectos que han sido aprobados por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (FONACIT) y su contraste con los objetivos de la Ley.

La apertura del seminario estuvo a cargo del Rector de la UNIMET, Benjamín Scharifker  quien advirtió que la inversión planteada por la LOCTI 2010 y promovida constantemente por el Ejecutivo Nacional, tiene como destino otros entes que poco tienen que ver con la ciencia y la tecnología. ”De continuar la aplicación de la actual LOCTI 2010, muy pronto se va a extinguir la producción científica y seguirá disminuyendo la productividad del país, debido a que los presupuestos destinados para el sector no están siendo atendidos para su ejecución”.

En este sentido, el investigador Ismardo Bonalde, explicó que la caída en la producción científica en Venezuela a partir del 2009 se debe a eliminación de proyectos del FONACIT como el Programa de Promoción del Investigador (PPI); al menor número de investigadores principales y a presupuestos deficitarios desde el 2007. “Podemos concluir que la LOCTI 2010, no ha influido positivamente. Por ejemplo, desde el 2008 ha caído vertiginosamente la producción científica en las universidades: Universidad Central de Venezuela un 43%, Universidad Simón Bolívar un 43%, Universidad de Los Andes un 49% y Universidad del Zulia un 50%. Esto sin mencionar que las solicitudes de patentes han caído desde el 2000, siendo prácticamente nulas”.

En el marco del seminario se evidenció que el esquema de contribuciones especiales centralizadas y controladas por el Estado, planteado por la LOCTI 2010, y replicado en la Ley Deporte y, recientemente en la Ley Orgánica de Cultura, tienen un efecto claramente negativo en el desarrollo del sector para el cual fueron creados dichos instrumentos jurídicos.

Es por ello que se hizo énfasis  en la no correspondencia del aporte anunciado por el Ejecutivo Nacional de la mano del ministro Menéndez versus la realidad, en la que los fondos que percibe el sector de ciencia, investigación e innovación no representan un 2,86% del PIB sino un 0,13%. “Nunca se ha tenido más del 0,8% del PIB para investigación científica. Es muy irresponsable del ministerio decir que nos entregan 2%. Lo que va al sector ciencia y tecnología es menor, ya que un porcentaje importante se invierte en proyectos sociales.”, explicó Bonalde.

Por su parte, Jaime Requena, investigador con más de 30 años dedicado a la ciencia presentó un comparativo de la producción científica en distintos países, evaluando factores clave que han incidido en el buen desempeño de los países modelo: “A partir del 2010 el número de investigadores certificados disminuyó vertiginosamente. Las personas certificadas por el Programa de Estímulo a la Investigación (PEI) no tienen los mismos requisitos que los investigadores del PPI. Esto es porque el criterio de clasificación del PEI a diferencia del PPI es totalmente político, lo que ha provocado que muchos investigadores calificados queden por fuera del financiamiento LOCTI.”

El encuentro también contó con la participación del profesor del IESA y economista, Richard Obuchi, quien destacó que la LOCTI conduce a que el instrumento se convierta en un tributo, ya que no hay un encuentro entre oferta y demanda, desaparece el incentivo y todo va a un pote. “Algo que estaba diseñado como un estímulo, se convirtió en un simple impuesto que el gobierno utiliza a su discreción, sin   contraloría. En políticas públicas se evalúa por resultados y no por intenciones, y el resultado es que desde el 2010 con los mismos recursos a causa de la reforma de la LOCTI, hemos empeorado en investigación científica.”

Otro de los temas mencionados durante el encuentro es la vinculación de este tipo de políticas de estado basado en un esquema de fondo único al resto de los sectores nacionales, como es el caso de la Ley de Cultura, la cual consideran puede tener la misma suerte de convertirse en una carga impositiva para las empresas y las actividades culturales. “La LOCTI es un claro reflejo de lo que puede suceder con la Ley de Cultura trayendo como consecuencia una fuerte caída en inversión y desarrollo para el país debido a que los recursos no se garantizan lleguen al sector”, concluyó Scharifker.

Entre los participantes a este simposio también estuvieron Isabel González,  representante de CONINDUSTRIA, Marisol Aguilera de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (ASOVAC), y el presidente de FUNINDES de la USB, Gerardo Fernández.

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