¡Los 10 grandes temas de tecnología en 2026!
Por: Laszlo Beke – BekeSantos.
En el pasado artículo ¡Los temas que marcaron la tecnología el año 2025!, mencionamos que Amy Webb es ampliamente reconocida como la autoridad global que transformó la práctica de la previsión estratégica en una disciplina rigurosa basada en datos. Amy publica anualmente sus proyecciones para el año siguiente, y aprovechamos para compartirlas. Ella mencionó que el 2025 fue el año en que la tecnología dejó de ser una categoría independiente. La tecnología no es algo que se sitúe junto a la geopolítica, la economía, el trabajo, la energía o la cultura. Ahora es inseparable de ellas. La labor de un líder en 2026 es garantizar que una organización pueda adaptarse cuando el código de negocios, la naturaleza y la propia realidad comiencen a cambiar. Ya han surgido diez temas que definirán el año que viene y ellos son:
- Las convergencias impulsarán la próxima ola de disrupción y crecimiento – Habrá una cantidad masiva de convergencias: donde las tecnologías dejan de evolucionar de forma independiente y comienzan a evolucionar entre sí. La tecnología se acumula, se combina y se acelera mutuamente: IA con biología, robótica con software, energía con computación, datos con materiales. Las convergencias reescriben las cadenas de valor. Debilitan los plazos. Las convergencias transformarán industrias, instituciones e incluso la identidad, cambiando nuestra forma de trabajar, de gobernar y de definir la ventaja.
- El internet post-búsqueda – Pronto, dejaremos de buscar exactamente lo que queremos en un navegador. Quizás dejemos de navegar por completo. Los sistemas colaborativos de IA lo harán por nosotros. La antigua interfaz de pestañas y enlaces está siendo reemplazada por una basada en la conversación y la intención. La búsqueda solía ser la puerta de entrada a internet. En un futuro próximo, es más probable que le preguntes a una IA y te la venda. la economía de referencia podría desaparecer de la noche a la mañana.
- El auge del trabajo ilimitado – Para que los robots actúen en el mundo físico, deben ver, comprender y adaptarse. Necesitan el equivalente a la conciencia del contexto humano: la capacidad de procesar información multimodal y convertirla en acción. Hasta hace poco, esa barrera era demasiado alta. En 2026, esa barrera comenzará a derrumbarse. Los investigadores están combinando datos del movimiento humano, la teleoperación y archivos visuales, enseñando a las máquinas a actuar observándonos actuar. La destreza, la intuición y la inteligencia incorporada pasan de la investigación a la realidad. Esto está creando un «momento ChatGPT» para el mundo físico.
Pero los robots humanoides no son realmente lo que vendrá en masa. Tras ellos, habrá millones de robots no humanos distribuidos en laboratorios científicos, obras de construcción, centros logísticos, granjas, estaciones de limpieza y prácticamente en cualquier otro lugar. Por segunda vez en la historia moderna, la tecnología no ofrece herramientas para que las personas trabajen. Ofrece mano de obra ilimitada. La pregunta que nos espera no es si los robots reemplazarán empleos. La otra pregunta es quién será el dueño de la mano de obra una vez que lo hagan.
- Vibe codifica el futuro de la vida con Biotecnología – La biotecnología utiliza la vida misma como herramienta. Las células, las bacterias y el ADN se están convirtiendo en los componentes básicos de la invención. Así es como fabricamos vacunas, diseñamos cultivos que prosperan con menos agua y creamos combustibles más limpios. Está surgiendo una nueva clase de modelos de base biológica. Hemos empezado a programar la biología de la misma forma que programamos software. Las startups ahora diseñan microbios que secuestran carbono, producen plásticos, cultivan textiles y sintetizan fármacos, todo ello sin minería, refinación ni transporte.
Su próximo proveedor de materiales podría ser un laboratorio de biotecnología, no una empresa minera. Su próximo producto podría cultivarse, no fabricarse. La capacidad de diseñar con biología definirá la próxima generación de productos, cadenas de suministro, opciones de atención médica e industrias. Este es el nacimiento de la bioeconomía, un nuevo orden industrial en el que la biología se convierte en el sistema de fabricación más poderoso del planeta. El problema, sin embargo, es que la biología no se depura fácilmente. La convergencia entre la IA y la biología da como resultado la plataforma tecnológica más trascendental del siglo XXI.
- Los dispositivos pensarán por sí mismos – Un dispositivo nativo de IA no es solo hardware con funciones de IA. Es un sistema diseñado desde cero para ejecutar inteligencia localmente: pensar, razonar y actuar sin depender de la nube. Esto marca el próximo gran cambio en la tecnología de consumo. Teléfonos, wearables y sistemas domésticos percibirán el contexto, interpretarán intenciones y responderán de forma autónoma. Esto implica un nuevo ecosistema de dispositivos expresivos, adaptativos y anticipatorios. La primera ola está emergiendo. El R1 de Rabbit y el Humane AI Pin fueron prototipos tempranos (aunque fallidos): imperfectos, pero con un rumbo definido. La próxima generación debutará el próximo año, a medida que empresas pioneras en IA como OpenAI realicen la transición al hardware. Los dispositivos nativos de IA señalan el final del teléfono como el nodo central de la comunicación. En este nuevo modelo, las tareas sencillas se realizan sin conexión. Los procesos más complejos se sincronizan a la perfección cuando es necesario.
Históricamente, el hardware ha sido un vehículo para el software. Estamos viendo cómo esa lógica se invierte. La IA no será solo la capa interna del dispositivo, sino que el dispositivo se convertirá en la extensión de la IA. Una nueva forma de interacción profundamente contextual, profundamente personal y, muy probablemente, posterior a la pantalla. Esto supone un cambio radical respecto a los paradigmas informáticos existentes.
- Reescribiendo las leyes de la materia – La tecnología está reescribiendo las leyes de la materia. Los metamateriales son estructuras de ingeniería que desafían las reglas normales de la física. Están diseñados mediante geometría, no química, y se comportan de maneras que la naturaleza nunca concibió. Estos materiales pueden desviar la luz o el sonido a la inversa. Pueden adoptar formas imposibles. Pueden cambiar sus propiedades en respuesta al calor, la presión o la luz. En esencia, son materia programable: sistemas físicos que se adaptan a su entorno en tiempo real.
Cuando la IA y la biotecnología convergen con los metamateriales, el mundo empieza a verse increíblemente extraño. La última vez que un avance en la ciencia de los materiales transformó la civilización fue el descubrimiento de los semiconductores en la década de 1920, que condujo al transistor y a la era digital. Los metamateriales podrían marcar el siguiente paso.
- Casos de uso reales de la cuántica – El nuevo algoritmo Quantum Echoes de Google resolvió recientemente un cálculo trece mil veces más rápido que una supercomputadora convencional. Ese experimento marca el momento en que la teoría comenzó a inclinarse hacia la implementación. Los sistemas cuánticos aún cometen errores, pero los avances en la corrección de errores están acortando la distancia. Muchos investigadores esperan máquinas estables y escalables antes de que finalice la década. Las finanzas, los seguros, la logística y las ciencias de la vida dependen de la resolución de problemas de una complejidad asombrosa.
- La confianza como arma – La ingeniería social solía depender del texto y la sincronización. Un correo electrónico plausible o un mensaje de texto de pánico podían ser suficientes para engañar a alguien y obligarlo a revelar su contraseña. Eso era malo, lo que viene es peor. La realidad se ha vuelto editable. La IA generativa convierte la persuasión en producción. Las herramientas de clonación de voz disponibles comercialmente pueden reproducir el tono y el timbre únicos de un CEO, mientras que los generadores de video más modernos pueden poner palabras en boca de ese CEO. Los sistemas de traducción más recientes pueden comunicar autenticidad en diferentes idiomas. Las herramientas diseñadas para acelerar la edición de podcasts o ayudar a equipos globales pueden reutilizarse como armas.
Lo que antes era una falsificación costosa ahora es una simple llamada a la API. La psicología detrás de los ataques de ingeniería social no ha cambiado. Los atacantes siguen explotando la confianza, el miedo y la amabilidad. Es la forma de comunicar lo que ha mejorado. La infraestructura de la confianza (su marca, sus comunicaciones con los inversores, sus informes internos) es ahora una superficie de ataque potencial. Dentro del próximo año, los medios sintéticos habrán superado los deepfakes actuales para simular interacciones con clientes y producir videos de inversores indistinguibles de las grabaciones en vivo. ¿La ventaja? Escalabilidad infinita de la comunicación. ¿La desventaja? Manipulación infinita de la verdad. El próximo año, creo que podríamos presenciar al menos una crisis geopolítica donde la atribución se vea enturbiada por la evidencia generada por IA en ambos bandos, y el público no pueda identificar qué video inició el último conflicto. La autenticación de voz, antes vendida como una medida de seguridad conveniente, pronto podría convertirse en un lastre.
- Los primeros parques industriales extraplanetarios – Durante décadas, el espacio se centró en banderas, imágenes y fascinación. La órbita baja terrestre comenzará a brindar oportunidades prácticas extraplanetarias en 2026. Pilotos de fabricación en órbita, biorreactores, investigación de materiales, mantenimiento espacial: estos ya no son hitos de ciencia ficción, son pruebas de producción reales. El espacio se está convirtiendo en una extensión de la cadena de suministro. Lo que antes sustentaba las imágenes y las comunicaciones está comenzando a respaldar la fabricación, la reparación y la experimentación que no pueden realizarse aquí en la Tierra.
Las megaconstelaciones, la proliferación de activos de defensa y las plataformas comerciales están convirtiendo las posiciones orbitales en territorios en disputa. Los desechos espaciales dejarán de ser un problema ambiental abstracto para convertirse en una limitación operativa que determinará los calendarios de lanzamiento, los costes de los seguros y el diseño de los sistemas. Aquí es donde la gobernanza cobra importancia. Las ventajas son profundas: nuevos materiales, cadenas de suministro resilientes, capacidades imposibles bajo la gravedad. Las desventajas deberían ser obvias.
- El reinicio de la globalización, priorizando la seguridad – Durante treinta años, la globalización se optimizó para la eficiencia. Los bienes se trasladaban adonde eran más baratos de producir. Lo que la reemplaza es algo más rígido y más político. Esto se asemeja más a un reinicio de la globalización priorizando la seguridad. En el futuro, la seguridad nacional se convertirá en el principio rector de la política económica. Los gobiernos no tratarán los mercados como ámbitos neutrales, sino que intervendrán directamente y los tratarán como terreno en disputa. Los semiconductores, los sistemas energéticos, los alimentos, los datos, la biotecnología y la logística se reclasificarán como activos estratégicos. La lógica del comercio está cambiando. Las cadenas de suministro justo a tiempo darán paso a la redundancia por si acaso. La eficiencia dará paso a la resiliencia.
Las herramientas económicas se convertirán en armas en un amplio espectro de países. Los controles de exportación, las sanciones, los subsidios, la política industrial y el control de las inversiones pasarán de la trastienda al centro de la política exterior. La seguridad no será algo que solo los militares gestionen. Se transformará en un proyecto de toda la sociedad, que abarcará la infraestructura, la industria, el trabajo y los datos. Las instituciones darán paso a acuerdos impulsados por los ejecutivos. Las alianzas se volverán condicionales, transaccionales y coyunturales. En 2026, la globalización no desaparece. Se reconfigura en torno a componentes básicos fundamentales: computación, energía, alimentos y materiales críticos.
Se hace referencia a Which tech will matter most next year?. La imagen es cortesía de Microsoft Copilot.

