De 253 gramos a 201 gramos: La ingeniería detrás de un Galaxy Z Fold más delgado y ligero
A través de ocho generaciones de desarrollo, Samsung reestructuró la arquitectura de sus plegables desde la selección de materiales avanzados hasta el rediseño de piezas auxiliares de 0,001 gramos, reinvirtiendo cada ganancia de espacio y peso en una mayor batería, mejor cámara y óptima gestión térmica
Venezuela, septiembre de 2026 – Desde la introducción del primer Galaxy Fold, que pesaba 276 gramos en 2019, Samsung Electronics ha avanzado en tecnologías como bisagras, pantallas, durabilidad y usabilidad. Con el tiempo surgió un nuevo desafío: hacer que un plegable de pantalla grande fuera más fácil de llevar en el día a día.
El Galaxy Z Fold5 pesaba 253 gramos y el Galaxy Z Fold6 redujo esa cifra a 239 gramos. Con el Galaxy Z Fold7, Samsung se propuso que un plegable pudiera ser incluso más ligero que un smartphone insignia tradicional. El dispositivo alcanzó los 215 gramos y el Galaxy Z Fold8 fue todavía más lejos, llegando a 201 gramos, 52 gramos menos que el Fold5 y convirtiéndose en el plegable más ligero del mundo.
Pero reducir peso no podía significar sacrificar otras características valoradas por los usuarios, como duración de batería, desempeño de cámara, gestión térmica y durabilidad. Para conseguirlo, los ingenieros tuvieron que replantear prácticamente todo el dispositivo.
Cuanto más delgado y ligero, más precisa debe ser la ingeniería
Reducir el grosor de un plegable plantea desafíos particulares. Las capas internas de la pantalla deben adelgazar manteniendo su resistencia; las placas metálicas necesitan conservar una gran precisión incluso con espesores mínimos; y la bisagra debe soportar y distribuir las fuerzas generadas cada vez que el dispositivo se abre y se cierra.
Una de las respuestas de Samsung fue Flex Titanium, tecnología utilizada en las pantallas del Galaxy Z Fold8 y Z Fold8 Ultra. Su película de aleación de titanio tiene un grosor de apenas decenas de micrómetros, aproximadamente un tercio del ancho de un cabello humano.
Samsung también perfeccionó el mecanizado de estructuras metálicas de alrededor de 0,2 milímetros, ajustando procesos, herramientas y condiciones de fabricación para mantener la forma y planitud necesarias. En paralelo, la bisagra se diseña específicamente para cada formato, equilibrando distribución de carga, resistencia, durabilidad, espacio y peso.
Materiales más ligeros sin sacrificar resistencia
La segunda área de innovación está en los materiales. En el Galaxy Z Fold8 y Z Fold8 Ultra, Flex Titanium contribuye a soportar la estructura de la pantalla, mientras que Advanced Armor Aluminum proporciona la resistencia necesaria para un marco delgado y ligero.
Los materiales también son fundamentales para la gestión térmica. Al reducir el grosor del dispositivo, disminuye el espacio disponible para disipar el calor. Por ello, Samsung utiliza grafito de mayor rendimiento térmico y adapta la estructura a las necesidades de cada modelo. En el Galaxy Z Fold8 Ultra, por ejemplo, el volumen de la capa de disipación de calor de grafito aumentó aproximadamente un 7%.
La compañía también utiliza Clad Metal, que combina propiedades de diferentes metales para reducir peso y mantener el rendimiento térmico dentro de una estructura compacta.
Revisar cada componente, hasta 0,001 gramos
Cuando los principales componentes ya están altamente optimizados, reducir los siguientes gramos exige mirar prácticamente cada pieza.
Los ingenieros de Samsung revisaron aproximadamente 270 componentes y más de 180 tipos de piezas auxiliares, desde pantalla, bisagra y cámaras hasta placas de circuito, antenas, soportes y sujetadores. La optimización llegó a reducciones de apenas 0,001 gramos.
La placa de circuito impreso fue rediseñada para eliminar circuitos innecesarios y aprovechar mejor el espacio, mientras que la antena MFC se modificó para reducir superposiciones con otros componentes. También se eliminaron alrededor de 15 tipos de piezas auxiliares y se optimizaron las restantes, consolidando componentes cuando era posible.
Individualmente, cada modificación puede parecer mínima. Sin embargo, multiplicadas por cientos de componentes, esas fracciones terminan convirtiéndose en gramos completos.
De 253 a 201 gramos
El recorrido desde los 253 gramos del Galaxy Z Fold5 hasta los 201 gramos del Galaxy Z Fold8 resume años de evolución en tecnologías, materiales y arquitectura interna. Pero el objetivo no ha sido únicamente fabricar un dispositivo más ligero.
La meta ha sido hacer que un plegable de pantalla grande sea más cómodo de llevar sin renunciar a las características que los usuarios esperan de un smartphone insignia. Ocho generaciones de ingeniería han permitido avanzar hacia ese equilibrio, demostrando que, en un dispositivo plegable, incluso una fracción de gramo puede marcar la diferencia.

