Detrás del mostrador: La maestría operativa que garantiza la inocuidad en Arturos
En el sector de alimentos la confianza del consumidor se construye sobre la base de la seguridad y la calidad, por lo que la marca mantiene un cumplimiento riguroso de las Buenas Prácticas de Manufactura
Caracas, 25 de marzo de 2026 – Para Arturos, garantizar que cada producto que llega a la mesa sea totalmente inocuo no es solo un objetivo, sino una norma no negociable que rige todos sus procesos mediante la aplicación estricta de las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), un conjunto de requerimientos mínimos de higiene y medidas de control aplicados durante el procesamiento de alimentos para asegurar una producción sana.
En Venezuela este cumplimiento es de carácter obligatorio, pero para Arturos la implementación de estas normas constituye un hito de confianza hacia el consumidor final. La empresa entiende que sus productos son consumidos por una amplia gama de personas, desde niños hasta adultos mayores, lo que eleva la responsabilidad de cuidar la salud de todos.
Yeniffer Hamoui, Directora de Operaciones de Arturos, destaca la relevancia de esta disciplina operativa:
«Para nosotros en Arturos, las Buenas Prácticas de Manufactura no son simplemente un reglamento que se debe seguir; son hábitos de excelencia que forman parte de nuestro ADN profesional. Estas normas actúan como barreras de protección esenciales para evitar que cualquier agente contaminante comprometa la inocuidad de lo que producimos. Nuestro éxito en el mercado durante años se debe a que no negociamos la calidad ni la inocuidad de nuestros alimentos».
La aplicación de estas prácticas en la planta de producción de Arturos incluye protocolos rigurosos que van desde el lavado constante de manos —considerado la primera línea de defensa— hasta el uso correcto de los implementos de seguridad, uniformes, gorros y tapabocas. Para ingresar a los espacios también es indispensable tener las uñas bien cortadas y limpias —sin esmalte—, no usar maquillaje ni perfumes, y no tener barba en el caso de los caballeros.
El acceso a la planta está sujeto a una inducción inicial obligatoria sobre BPM y bioseguridad, impartida por personal especializado. Asimismo, la logística interna está diseñada para evitar la contaminación cruzada, estableciendo flujos de trabajo específicos que priorizan las áreas más delicadas, como la heladería y postres, antes de pasar a procesos de manipulación de proteína, como el despresado del pollo.
«La prevención comienza con cada uno de nuestros colaboradores», añade Hamoui. «Educamos a nuestro personal para que entiendan que su salud y sus hábitos de higiene impactan directamente en quienes consumen nuestros productos. Ser honestos y responsables en cada paso del proceso es lo que nos permite ofrecer una calidad comprobada».
Con la mirada puesta en los estándares internacionales y el cumplimiento de la normativa nacional, Arturos continúa invirtiendo en la formación de su talento humano y en el mantenimiento de sus instalaciones, para seguir siendo un referente de seguridad alimentaria en Venezuela.


