Grupo Nutresa desde Colombia compra Tío Rico y se queda con el 55% de los helados en Venezuela
Grupo Nutresa, el conglomerado de alimentos que controla la familia Gilinski, anunció este martes 21 de julio la adquisición de Helados Tío Rico, la marca líder indiscutida del segmento en Venezuela. La operación no es solo por una marca de helados: incluye una plataforma industrial completa que Nutresa planea usar como base logística para sus operaciones en Venezuela, Colombia, el Caribe y Estados Unidos.
El paquete que compró Nutresa es contundente. Entra un complejo industrial de 210.000 metros cuadrados, una planta de producción ubicada en Guacara, estado Carabobo, y cinco centros de distribución con cobertura en todo el país. Junto con la infraestructura, Nutresa se queda con el portafolio completo de marcas de la compañía: Tío Rico, Bati Bati, Crema Real, Chocolito, Merengada, Rico Gol, Chocomalta y Tío Rico Trisabor. La empresa no reveló el monto de la transacción.
Con esta compra, Nutresa incorpora una compañía que concentra más del 55% del mercado venezolano de helados, según cifras propias del grupo. Es un salto de escala poco común para una sola adquisición: no se trata de entrar a competir en un mercado, sino de comprar directamente a quien ya lo domina.
Tío Rico tiene una historia larga y con varios dueños. Nació en Caracas en 1952 como Helados Club. En 1978 la compró el Grupo Cisneros, que la rebautizó como Tío Rico, y en 1994 pasó a manos de Unilever, la multinacional angloholandesa que la operó durante más de tres décadas hasta esta venta.
Jaime Gilinski, presidente de Grupo Nutresa, enmarcó la compra dentro de una estrategia de crecimiento sostenido en Venezuela. «Con la adquisición de Helados Tío Rico, Grupo Nutresa da continuidad a la estrategia de crecimiento en Venezuela, fortaleciendo su presencia en el segmento de helados y consolidando su apuesta por el mercado venezolano en el marco de la reapertura económica del país», afirmó el directivo.
Esta operación no llega aislada. Nutresa viene ejecutando una ofensiva de expansión en Venezuela desde comienzos de año, en un movimiento que coincide con cambios en el panorama político del país y con lo que la compañía describe como una «reapertura económica». El objetivo declarado por la cúpula del grupo, liderada por Gilinski y su hijo Gabriel, es replicar en Venezuela el dominio de mercado que Nutresa ya tiene en Colombia, donde controla más del 70% del mercado de chocolates de confitería. Del lado venezolano, Nutresa competirá de frente con jugadores locales como Empresas Polar y Sindoni, y con la multinacional Nestlé.
La compra de Tío Rico se suma a otras movidas recientes del grupo en la región, entre ellas la adquisición de La Universal en Ecuador, lo que confirma un patrón de expansión acelerada por adquisiciones en categorías clave para el negocio de alimentos de consumo masivo.

