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Venezuela lee poco pero mucho tiempo: el paradójico ranking lector de América Latina

Hay un dato que llama poderosamente la atención cuando se revisan los estudios de hábitos lectores en la región: Venezuela no es el país que más libros lee al año, pero sí es el que más horas dedica a leer cada semana. ¿Qué nos dice esa paradoja sobre nosotros mismos, y qué lugar ocupa el venezolano en el mapa lector latinoamericano?

América Latina lee, pero poco

El panorama regional es, en términos generales, modesto. Según el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), apenas el 41% de la población latinoamericana lee libros con alguna regularidad —definida como al menos una vez al mes hasta una vez al año. En comparación con Europa, donde países como Francia registran hasta un 92% de población lectora adulta, la brecha es considerable.

Los datos más recientes consolidados por fuentes como Lectupedia y World Population Review permiten trazar el siguiente ranking regional de libros leídos por habitante al año:

PaísLibros/año por habitante
Chile5,3
Perú3,3
México2,9 – 3,9*
Brasil2,5
Venezuela2,0
Colombia1,9
Argentina1,6

*México mejora su promedio según la medición INEGI 2022, que incluye también lectores entre 18 y 29 años.

Chile y Perú lideran el bloque sudamericano. México, a pesar de su larga tradición editorial, sigue rondando los 3 libros por persona. Y en la parte baja de la tabla aparecen Venezuela, Colombia y Argentina —este último un caso curioso, dado que es también uno de los países donde más libros se compran y donde la lectura por placer es más declarada como valor.

El caso venezolano: muchas horas, pocos libros

Venezuela registra un promedio de 2 libros leídos por habitante al año, según la última Encuesta del Comportamiento Lector del CENAL (2012), aún hoy la referencia oficial más citada a nivel internacional. Es una cifra baja para una nación con una tradición literaria importante —la de Rómulo Gallegos, Adriano González León, Victoria de Stefano.

Sin embargo, hay un dato que cambia el ángulo: según World Atlas, Venezuela es el país latinoamericano donde más horas se dedican a la lectura semanalmente, con un promedio de 6,4 horas por semana. Por encima de México (5,5), Brasil (5,2) y Colombia.

¿Cómo se explica esta aparente contradicción? Posiblemente en que el venezolano lee —y mucho— pero no necesariamente libros. Lee en pantallas, redes sociales, noticias, grupos de WhatsApp, blogs. La lectura existe y está presente en la vida cotidiana; lo que escasea es el libro como objeto accesible y asequible.

El acceso al libro: el verdadero problema

La crisis económica de la última década transformó radicalmente el ecosistema editorial venezolano. Las librerías físicas se redujeron, las importaciones de libros se encarecieron de forma brutal, y el poder adquisitivo que antes permitía comprar una novela cada mes dejó de existir para la mayoría de las familias.

En ese contexto, el libro digital y el acceso a plataformas de lectura gratuitas o de bajo costo se convirtieron en la alternativa real. El venezolano que lee, cada vez más, lee en PDF, en Kindle, o en aplicaciones móviles. Lo que no ha desaparecido es el deseo de leer.

¿Qué motiva (o no) la lectura en la región?

Los estudios también revelan diferencias cualitativas entre países. En Argentina y España, la mayoría de los lectores leen por placer. En Brasil, Chile y México, la motivación dominante es académica o de formación. En Venezuela, históricamente se ha combinado ambas tradiciones, con una fuerte presencia de la lectura política y de análisis social —un rasgo que no desapareció con la crisis.

En toda la región, los dos principales frenos a la lectura son consistentes en todos los estudios: falta de tiempo y desinterés. El primero es más declarado que real —los mismos encuestados que dicen no tener tiempo pasan horas en redes sociales. El segundo es el verdadero desafío de los programas de fomento lector.

Una reflexión final

Los números no cuentan toda la historia. Venezuela lee 2 libros al año por habitante en promedio, pero dedica más tiempo semanal a la lectura que Argentina, México o Brasil. Eso sugiere que el problema no es cultural —no es que al venezolano no le guste leer— sino estructural: acceso, precios, disponibilidad.

En un ecosistema digital donde un libro puede llegar a cualquier teléfono sin costo de envío ni aduana, hay una oportunidad real de revertir esa brecha. El lector está ahí. Lo que falta es el puente.

Fuentes: CERLALC, Lectupedia, CENAL Venezuela (2012), INEGI México (2022), World Population Review (2025), YouGov Global Profiles (2024), La República.

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